Alopecia androgénica

La alopecia androgénica también es conocida como alopecia prematura o calvicie común. Afecta a un gran porcentaje de hombres y menor en mujeres. Se desconoce su causa exacta, aunque la herencia es importante y está influida por la acción de unas hormonas los andrógenos (ej. testosterona).

Los andrógenos son responsables de la aparición de los caracteres secundarios masculinos e implicadas en la alopecia androgénica. La caída del cabello se puede iniciar a partir de la adolescencia, primero en la coronilla y luego en la región frontal (entradas). Puede ocurrir que en una última fase esta alopecia pase de ser no cicatricial a ser cicatricial, lo que supone que el proceso deja de ser reversible y no responde a ningún tratamiento, únicamente puede solucionarse trasplantando folículos vivos de otras zonas. En la mujer la calvicie prematura no es tan notoria, se da en la parte delantera del cuero cabelludo y se caracteriza por el enrarecimiento del cabello en dicha zona. En muy pocas ocasiones llegan a tener zonas completamente despobladas.

Las responsables de la caída del cabello en este tipo de alopecia son la enzima 5-alfa-reductasa y la hormona testosterona. La enzima convierte la testosterona en dihidrotestosterona (DHT), que es la que  produce la reducción de los folículos y la rigidez de las membranas del cuero cabelludo. Los folículos reciben así menos irrigación sanguínea y los nuevos cabellos nacen más finos y débiles de lo normal. En una última fase, los folículos mueren y el cabello ya no vuelve a crecer en esa zona. Según los estudios realizados, la calvicie no se produce por que existan niveles altos de DHT, si no porque los folículos presentan una especial sensibilidad frente a ésta.

Simplificando el proceso, lo que sucede en los hombres predispuestos genéticamente a la caída del cabello es que se reduce la duración de la fase de crecimiento del pelo (fase anagénica), los folículos disminuyen de tamaño y producen cabellos más finos, haciendo que la cantidad de cabellos visibles se reduzca.

Para medir el grado de calvicie común que se padece, se utiliza la escala Norwood.

¿Cuáles son los principales activos que deben incluir los productos de parafarmacia para tratar este tipo de alopecia? En especial son tres.

Serenoa Repens: Perteneciente a la familia de las palmeras (Arecaceae). Es originario del norte de America, Su principal aplicación es en el tratamiento de la hipertrofia prostática y de la retención urinaria producida por esta. Igualmente está indicada, en menor medida, como tratamiento de apoyo en caso de prostatitis. También recomendado para tratar la incontinencia urinaria, tanto masculina como femenina. Aunque con menos experiencia clínica, se recomienda en las procesos inflamatorios del sistema genital femenino (ovaritis y metritis) y epididimitis en los varones. Se ha recomendado como afrodisíaco, y para favorecer el aumento de los pechos, pero estas indicaciones carecen de comprobación clínica. Los indígenas norteamericanos lo utilizaban como alimento y tónico nutricional, para tratar la atrofia de los testículos, la infertilidad y la disminución de la libido en varones. Existen muchas plantas medicinales que no han demostrado efectividad alguna. Sin embargo, los indígenas no se equivocaban. El extracto de Serenoa Repens ha probado ser un inhibidor de la enzima 5-alfa-reductasa, impidiendo la conversión de testosterona en dihidrotestosterona (DHT), donde se observo que en estas poblaciones no había casos de alopecia. Algunos dicen que esta planta ataca de raíz las causas de la caída del cabello ya que su accionar es similar al del Finasteride. En realidad no hay suficiente evidencia para argumentar tal cosa.

Azufre y Zinc: El azufre une las proteínas que constituyen la queratina. Para lograr este ensamble proteico es necesario que el azufre este acompañado por el Zinc, que se une a un grupo químico radical del azufre y a su vez se une otra proteína. El azufre se encuentra en mariscos, carne de pollo o de vaca, soja y arroz integral y el Zinc está presente en las ostras, huevos, carne de vaca, lentejas y trigo entre otros. El zinc contribuye a la síntesis normal de las proteínas, incluída la queratina, y al mantenimiento de un cabello normal.

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